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ARQUITECTO MANUEL OJEDA

ARQUITECTO MANUEL OJEDA

En esta edición especial de Duranyork abril-mayo 2021, les presentamos al Arquitecto Manuel Ojeda, un artista moderno y apasionado en todo lo que emprende.

Amor por la Arquitectura.


Desde que tengo uso de razón, adoraba el hecho de crear y compartir. Me parece fascinante cómo un artista puede cambiar el mundo con su obra, con su mensaje, con su visión. Cuando niño fui muy inquieto, esbozaba garabatos en las paredes de mi hogar que mi mente traducía como casas y edificios, con el paso del tiempo disfrutaba fotografiar los templos, plazas y obras que me gustaban. Cual neófito aventurero, soñaba con que algún día, mi mensaje se pudiera transmitir y traducir en algo tan atemporal como aquellas casonas viejas. En la arquitectura encontré el medio ideal para traducir mis sueños y los de mis clientes en obras que perdurarán por generaciones.



¿Cómo es un día de Manuel Ojeda?


Me considero bastante disciplinado, la noche anterior a mis mañanas aprovecho para agendar pendientes que ocuparán mi atención las primeras horas del día. Mi despertador entona su llamado a la acción en punto de las 7:00 am. Mi avena y café bien calientes son mis únicos compañeros matutinos. Tras un buen desayuno y una reconfortante ducha, pongo un pie fuera de mi hogar y ahí empieza la magia. Voy a revisar las obras, que todo esté en orden, que los trabajos se estén llevando a cabo con la finesa de un reloj suizo y que nunca pare el abastecimiento de material. Una vez cubierta esa parte, llegó la hora de enfocarme en otra de mis grandes pasiones. Soy un devoto total al ejercicio y el estilo de vida saludable, lo veo como un elemento potenciador para los demás aspectos de mi quehacer profesional, por lo que pongo rumbo al gimnasio y durante un par de horas me entrego al entrenamiento de mi propio templo, mi cuerpo. Al salir me siento renovado, con las pilas cargadas y listo para entregarme a mi siguiente pasión, el diseño. También soy diseñador, creador, divulgador y productor de contenido digital. 



¿Cuál es tu estilo de construcción? 


Podría afirmar sin temor a equivocarme que cada colega de gremio es un artista andante. Con su propio estilo y sello característico que denota a su obra como una extensión de su propia personalidad. En mi caso yo tengo un estilo moderno contemporáneo muy propio, con espacios abiertos, sobrios, limpios y solemnes. Mi arquitectura destaca por lo incitante y acogedora de la misma, muros, pisos y recubrimientos blancos, luminosos y con mucha apertura. Acabados en mármoles finos con detalles decorativos en tonos dorados, iluminación natural, ventilación y mucha vegetación en interiores. Me gusta desarrollar espacios de meditación y contemplación en mis obras, así como también, áreas sociales con todas la amenidades y utilidades posibles. Soy fanático de emplear tecnologías de punta como domótica e inteligencia artificial en mis construcciones, desde iluminación hasta métodos de seguridad y monitoreo, todo lo necesario para hacer de tu hogar un lugar inteligente, moderno y automatizado.



¿Cómo nace MOA?


Aquí quiero bifurcar mi respuesta. MOA como idea nace del simple y llano hecho de darle vida a mi creatividad, de expresar mis capacidades como profesional de la arquitectura y sobre todo, compartir un trozo de mi pasión al mundo. MOA como empresa sin embargo, nace de la necesidad de aterrizar todas esas ideas románticas a un plano tangible y comercial. En mi casa siempre se me inculcó el valor del trabajo llevado de la mano con el espíritu emprendedor que tanto veo yo reflejado en mi héroe, mi padre. Este espíritu se mimetizó en mí cual marca de nacimiento, es algo que simplemente llevo en las venas y por ello, con mucha ilusión a la vez que incertidumbre, desde un escritorio individual y una vieja laptop, café en mano y anteojos empañados por el sudor de mi frente, logré cautivar a mi primer cliente, a mi primer mecenas, a la primera persona que vio en mí la pasión por servir y esta misma se tradujo en el proyecto arquitectónico de mi primera casa. Casi sin darme cuenta, había fundado mi propio despacho, siendo yo un batallón de un solo hombre, soñador pero convencido de que mi trabajo sería mi estandarte y mi carta de recomendación ante el mercado de mi ciudad. Hoy las cosas han cambiado mucho, me tiemblan las manos al contemplar que han pasado ya casi 6 años desde que inició esta aventura y ya no me encuentro solo en el camino, tengo a mi lado un equipo pequeño pero talentoso y entregado en demasía. MOA no es Manuel Ojeda, MOA es un servicio de la más alta calidad respaldado por personas maravillosas, que entregan junto conmigo el corazón a nuestros proyectos.


¿Te consideras influencer?


Considero más bien que ese título es una medalla social que no me corresponde  a mí colgármela. Esa tarea será para las personas a las que haya logrado cautivar con mi trabajo o mi mensaje. Solo el tiempo dirá si mi arte y mis ideas tuvieron la potencia y el furor suficientes como para haber influenciado en el corazón de los demás. Lo que sí te aseguro, es que de llegar a pasar eso, el mío arderá al unísono con ellos. No puede haber mayor dicha que eso.


Platícanos un poco sobre el proyecto digital “Solo en mi casa”


Mis padres me enseñaron que las cosas se hacen con pasión o no se hacen y este proyecto es precisamente el ejemplo más reciente de dicha premisa. Como mencionaba con anterioridad, la arquitectura ha logrado desarrollar en mí habilidades complementarias, que me permitieron darle nueva forma al fondo de mi mensaje. “Solo en mi casa” no es solo un podcast con invitados duranguenses, es mi más reciente bebé al que le tengo mucho cariño y que me ha permitido conocer personas maravillosas. Este proyecto nació durante la cuarentena, fue así como me armé de conocimientos de edición, iluminación, fotografía y montaje. Logré adquirir un par de micrófonos decentes y una cámara de video competente, así monté un pequeño y modesto estudio de grabación en mi propia casa, presioné el botón de “grabar” y ahí empezó todo. Había creado un podcast. Yo veo a la creatividad como un músculo que debe ser ejercitado para evitar que se atrofie, por lo tanto, empecé este podcast sin prácticamente conocimiento técnico alguno, pero utilizando dicho músculo, me propuse a grabar e invitar gente cuyo mensaje resultara de valor para la sociedad y que saciara esa hambre de conversar y convivir, tras tanto tiempo de resguardo.


 ¿Cuáles son las herramientas de trabajo que te han ayudado a llegar a donde estas?


Es curioso cómo al mirar atrás, recuerdo que en la carrera se me hacía mucho hincapié en dominar las metodologías y herramientas tradicionales para el quehacer arquitectónico. En mi mano siempre se erguía una lapicera, un pincel o un marcador, todos ellos oscilando en distintos compases, formando figuras, texturas, perspectivas y algunas veces hasta óleos sencillos. Hoy en día agradezco esas horas en vela depurando mi técnica, puesto que gracias a ellas me es mucho más fácil expresar la caterva de colores, formas, luces y sombras que inundan mi cabeza ante un nuevo proyecto. No obstante, mi amor por la tecnología trasciende mi memoria. Por ello ahora mi computadora y mis monitores son mis lienzos y mi mouse y teclado son mis lápices, que danzan al compás de mis dedos presionando sus teclas. Finalmente, las redes sociales llegaron a mi vida como un salvoconducto, como un medio de difusión definitivo para divulgar el mensaje que mi alma vibra por transmitir a través de mi arte, a través de mi arquitectura.


¿Consideras relativo la edad con la experiencia?


Sí, pero no de la manera en la que todo mundo cree. La experiencia viene con aquel flujo etéreo de cotidianidad que llamamos tiempo, pero cada individuo recibe experiencia diferente y en cantidades distintas. Vivimos en pleno 2021, un niño de 12 años de hoy sabe posiblemente el doble de cosas sobre su entorno digital inmediato de las que yo mismo sabía a su edad. La tecnología al igual que el conocimiento de la humanidad, crecen de forma exponencial, a cada minuto, a cada segundo y mi equipo es ejemplo de ello. En MOA somos todos jóvenes emprendedores que decidimos dejar en el bote de la basura el prejuicio de la edad para concentrarnos en obtener más herramientas, más conocimientos, más aptitudes de crecimiento. La edad va ligada con la sabiduría que a su vez se deriva de vivir un sin número de acontecimientos aleatorios. Pero la experiencia depende de ti y de tu hambre de crecimiento, no del número de años que llevas respirando.


¿En tus aspiraciones profesionales cuál es tu proyecto soñado?


Aquel que logre integrar a mi comunidad y la dignifique. Aquel que combata a las adversidades de un estilo de vida tan complicado como el del ciudadano duranguense. Definitivamente sería un centro de estudio y crecimiento personal, un campus universitario del mayor nivel, que integre a los jóvenes soñadores de todo el estado, que tumbe las barreras de los estratos sociales y haga sentir a todos bienvenidos, desde el más humilde hasta el más privilegiado. Todos iguales, todos hermanos, todos orgullosos, realmente orgullosos de recorrer esos pasillos. Portavoces de una nueva generación de duranguenses inspiradores. Qué lindo sería diseñar ese sueño.


¿Qué consejo le puedes dar a los que apenas están comenzando? 


Generen exposición para su trabajo, atrévanse a que el mundo los vea y que sea a través de su obra que los conozcan a ustedes mismos. Salgan de su zona de confort, suban sus renders a redes sociales, no importa lo poco estéticos que puedan parecerles. El miedo al “qué dirán” es un ancla mental, es un pisotón psicológico que los irá llevando a una espiral de incertidumbre y tristeza. No descuiden nunca la forma por solo centrarse en el fondo, el medio y la manera de difundir su arte es tan importante como el arte en sí mismo. Siempre habrá hambrientos allá afuera, fervientes por consumir nuevas propuestas, nuevos sueños. La vida me ha enseñado que el mundo es de los atrevidos y créanme que la recompensa que viene cuando decides levantar la mano vale la pena. Como dice el ilustrador de arte japonés Hiroyuki Imaishi “si no confías en ti mismo, pero confías en mí, está bien, porque yo confío en ti”.


¿Cómo te definirías en una palabra?


Ferviente


¿Pensaste en algún momento en cambiar de profesión? 


De hecho, considero que actualmente desempeño más de una. La arquitectura es algo así como el núcleo primordial alrededor del cual oscilan las demás vertientes profesionales y artísticas en las que me desenvuelvo. Soy una persona con mucha hambre de conocimiento y nuevas experiencias, pero también soy muy pro-activo y decidido, cuando una idea se implanta en mi cerebro, no puedo mirar hacia otro lado y la llevo a cabo. Se dice que “andando la carreta se acomodan los aguacates”, por eso tomo acción y aprendo durante el proceso. Es así como llegué a ser ahora no solo arquitecto, sino también diseñador, creador, divulgador y productor de contenido digital. Mientras Dios y la vida me den más tiempo en esta tierra, yo siempre seguiré reinventándome, siempre innovando, siempre soñando. 


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